Antes de conocer la intimidad del escritor argentino, Enzo Maqueira, el equipo de Danzeria se había imaginado que el autor del libro Electrónica reflejaba la misma locura que está plasmada en su historia, pero no, quizá esa revolución juvenil la dejó enmarcada en su novela, a la que podríamos llamar: el cuadro de su vida.

Nos encontramos con un Enzo sereno e introspectivo, que se amoldaba perfectamente con un Jazz que se escuchaba al fondo y suficiente café para acompañarnos durante casi dos horas de debate sobre un análisis contundente de una generación que tuvo la oportunidad de vivir. Es hincha de San Lorenzo, como el papa Francisco, del amor y de la libertad plena de volcarse la cabeza.

Drogas, sexualidad, crítica social, el Rock en la actualidad, su presentación en la Feria del Libro en Buenos Aires y un llamado a los medios de comunicación fueron los temas que abiertamente expuso Maqueira durante la entrevista. Hizo un alto al tabú, que podría llamar también “hipocresía colectiva”, hablamos cara a cara y sin censura con uno de los líderes de una cultura local que representa la Música Electrónica en Argentina, de la que él mismo asegura: llegó para quedarse.

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  • ¿Los personajes de Electrónica existen en tu entorno? ¿Hubo alguna inspiración en tu círculo social? 

No existen tal cual, pero son monstruos construidos con los retazos de gente que conocí. En realidad toda la novela es un monstruo que nace de historias cercanas, algunas que protagonicé yo, otras en las que fui testigo.

  • ¿Un rompecabezas?

Exacto. Cuando escribo siempre parto de la realidad, luego empiezo a romper con esa realidad hasta que en algún momento el texto cobra vida propia y sucede la literatura.

  • ¿Como escritor crees que es imposible desprenderse de personajes reales a la hora de escribir una historia? 

A mí se me hace imposible. Siento que la literatura debe tener algún vínculo con la realidad, porque de otro modo siento que no sirve para nada. Una literatura que solo entretiene no me interesa. Yo quiero historias pero también quiero formas y quiero un dedo que me señala y me hace preguntas que no tengo ganas de contestar.

  • ¿Nada de fantasía?

De la realidad a la fantasía y no de la fantasía a la realidad o de la fantasía a más fantasía. Me formé en Comunicación Social, estoy acostumbrado a trabajar con la realidad como material. Ahora, ¿quién sabe exactamente qué es la realidad? Ahí es donde entra la literatura. Busco construir una suprarrealidad.

  • ¿Con qué personaje de la novela se identifica Enzo y por qué?

Enzo MaqueiraEn primer lugar, con la profesora. Ese desamor, ese despecho, junto con esa desesperación. Atravesar la barrera de los 30 y resignarte a que perdiste la juventud. Había pasado los 30, ya nada era como antes, y necesité hacer catarsis de algún modo y empecé a escribir cosas, atando cabos, tratando de entender todo lo que había sido mi adolescencia extendida tan típica de nuestros tiempos, relacionándolo con la época del país y la irrupción de la cultura de la música electrónica desde finales de los 90 hasta ahora. Sin darme cuenta había sido testigo de la etapa fundacional de la movida electrónica en la Argentina, de los comienzos de una cultura que iba a ser la de las nuevas generaciones de jóvenes de clase media. Una cultura que cambia la forma de divertirse pero también de amar, de tener sexo, de entender el vínculo con el otro.

  • Entonces, ¿la Profesora es Enzo versión femenina? 

Una de mis hipótesis al empezar a escribir Electrónica fue que entre hombres y mujeres no hay diferencias con respecto a lo que sentimos, que son falsos esos preconceptos que aseguran que las mujeres no pueden tener sexo sin amor y los hombres sí, o que “los hombres son todos iguales” y toda esa sabiduría popular conservadora.

Así que la Profesora es Enzo en versión ser humano

Ideas que dan vueltas por ahí como que en los hombres predomina la razón y las mujeres son más emocionales… Todo mentira. Los hombres y las mujeres sentimos de igual manera. Lo demás es preconcepto cultural del patriarcado, conocido popularmente como machismo. Así que la Profesora es Enzo en versión ser humano.

  • Durante toda la historia de la novela mencionas un escenario que no pierde vigencia en la línea del tiempo: La Catedral, ¿Existe ese lugar? ¿Por qué ese “suelo glorioso”? 

Sí, existe. Y seguro lo conocerás. Era el lugar adonde iban los más drogones, había mucha movida gay, un boliche del “vale todo”… y a mí me gustaban esos lugares. Yo iba los sábados y era donde me sentía más libre, nadie te decía nada, cero caretas. Siempre fue un lugar extremo. Lo elegí porque era el boliche emblemático de esa época, de ese tipo de sub-tribu urbana dentro de la electrónica, que van para flashearla, para volarse la cabeza, pero que no necesariamente son amantes de la música electrónica. La Catedral era el lugar al que íbamos a “misa”, era como un rito, lo más cercano que teníamos de Dios para esa época. Una noche me encontré con una profesora de la escuela ahí, una milf que siempre fue piola en la escuela, bailando con una alegría en los ojos… Era el lugar donde ibas a estar en comunión con el universo, cosa que no me pasaba en otros lugares. El boliche todavía existe, pero creo que ya no se llama igual.

  • Debes ser muy conocedor del tema de la electrónica ¿A Enzo qué géneros le gusta y cuáles Djs, argentinos e internacionales?

No conozco mucho, porque yo era de los que iba a drogarse más que nada (risas). En su momento me gustaba mucho Tiesto, Armin Van Buuren y el trance en general. Me volvía loco en esa época. Ahora lo escucho y ya no me pega igual, casi que me pregunto cómo me podía gustar eso. Ahora me gusta mucho el Deep House, el Minimal… Pachanga Boys, Superpitcher, Nicholas Jaar… Y cuando no es electrónica escucho jazz, música clásica o Piazzolla. La música te tiene que pegar y te tiene que hacer trabajar la cabeza al mismo tiempo. Igual que la literatura. Si no, no sirve para nada. Para bailar, sí. Y no es poca cosa.

  • ¿Qué papel juega, actualmente, la electrónica en Argentina? 

A raíz del libro tengo más en claro que pertenezco a esa cultEnzo Maqueiraura; cuando recibo comentarios del libro, cuando me encuentro con ustedes, con la gente de Danzeria… No era solamente que yo iba a bailar música electrónica, sino que era parte de una nueva generación de jóvenes que pensamos y sentimos la realidad de un modo diferente de los jóvenes que venían de la cultura del rock. Si bien tenemos mucha influencia del rock, me parece que nuestra idea sobre el mundo es otra. El rock gritaba rebeldía, quería deshacerse de las cadenas del sistema… Nosotros acordamos con el sistema, pero no por eso abandonamos la lucha. Estamos intentando otro camino.

Yo, si no hubiera tomado éxtasis, nunca hubiera sentido amor por el universo, por esa totalidad que te enseña la droga. Y no quiero decir que lo sienta siempre, pero haberlo sentido alguna vez te aprieta un play que no sabías que tenías.

Sabemos cuáles son las críticas a nuestro camino, pero déjennos intentarlo. Me refiero a la clase media “semi-culta y universitaria”, como dice Washington Cucurto en la contratapa del libro. Somos conscientes de todas las cosas que están mal y de todas las que están bien, pero tenemos voluntad de construir algo nuevo, algo más justo para todos y para todas. Ya sabemos que el sistema es indestructible, entonces vamos a construir otro que no sea tan asfixiante como el que tenemos. La esencia de la electrónica es el amor, aunque sea un amor químico. Yo, si no hubiera tomado éxtasis, nunca hubiera sentido amor por el universo, por esa totalidad que te enseña la droga. Y no quiero decir que lo sienta siempre, pero haberlo sentido alguna vez te aprieta un play que no sabías que tenías. Tenemos claro que somos parte de un sistema capitalista de consumo y que la electrónica está muy vinculada al consumo, consumo de drogas, de música, de productos y moda. Pero la electrónica también es un trance colectivo en el que cada quien está encerrado en su mundo y es consciente de ser un engranaje de algo mucho más grande. La electrónica te enseña el amor real, que es entregar una parte de vos a algo que está fuera de vos. Como dije antes: sé que nuestro camino tampoco va a destruir al sistema, pero déjennos intentarlo. Por otro lado, ¿a quién le importa el sistema?

  • ¿Por qué todavía, en el 2015, existe la satanización de las drogas?

Los medios de comunicación son los últimos en enterarse de que la sociedad ya no es la misma. Principalmente a través de la publicidad y del periodismo. Entre los dos luchan para que las rubias sigan siendo percibidas como rubias taradas, para que a los hombres les siga gustando el fútbol, los autos y las mujeres tetonas, para que la ama de casa sea fea e insatisfecha sexualmente… Y el Periodismo va atrás, haciéndote creer que todo eso es cierto, construyendo tu realidad. Los medios son los encargados de sostener los lugares comunes, los estereotipos, los prejuicios. ¿Por qué? porque no pueden aceptar cambios; si los aceptan significa que tienen que ponerse a pensar y a invertir un montón de plata en ver qué productos construyen para ese cambio, cómo se lo comunican al público, qué es ese nuevo público. Entonces prefieren que todo siga como está, porque ya tienen la fórmula que funciona para el público que conocen. Ellos saben que una mina en bolas funciona, entonces ¿por qué va a luchar contra eso?, ¿por qué le va a dar lugar a una chica fea si sabe que con la linda tiene más rating? Lo podrían hacer. Todos seríamos más felices si lo hicieran.

Los medios de comunicación van para un lado y la sociedad va para otro

El mundo sería un lugar muchísimo más justo si los medios invirtieran tiempo y dinero en construir otro televidente, con otra capacidad de razonamiento, con otra forma de vincularse con el mundo que lo rodea. El 98% de las personas que me rodean consume drogas y no tienen ningún problema, no son adictos ni enfermosLlevan su vida adelante, con igual éxito o fracaso que cualquier persona que no consume drogas. Tuve algunos que se hicieron adictos también. Así como conocí tipos que ni siquiera fumaban y se pegaron un tiro. Demonizar las drogas no resuelve nada, ni el problema del narcotráfico, ni la inseguridad, ni las adicciones. Pero los medios van a seguir demonizando a las drogas. Van a celebrar el consumo de alcohol porque es legal, pero van a seguir diciendo que las drogas son un infierno. Así sostienen el status que: las drogas son ilegales, mueven miles de millones de dólares de forma clandestina, son parte de un negocio gigante alrededor del mundo. ¿Cómo se les va a ocurrir construir un ciudadano más consciente? En la sociedad los cambios se producen y la sociedad avanza, pero los medios le aprietan la cabeza para mantenerla siempre en su lugar. Los dueños de los medios, claro. Esa élite que se adueñó de la construcción de nuestra realidad. A mí me llamó la atención Danzeria, porque es raro ver un medio de Música Electrónica que incluya la parte esencial de la movida: el consumo de drogas y la pansexualidad son la esencia de la electrónica, no las podés soslayar y hablar solamente de música. La mayoría de la gente vive la experiencia total, no solamente la música. Para nuestra gente la electrónica es una cultura, una filosofía y una religión. Empieza con los rastafaris, atraviesa parte del rock y se condensa en esos bajos reiterativos, en esa hipnosis.

  • El rock, ¿es una pieza de museo antigua que vamos a conseguir en el mercado de San Telmo o está hoy en dia más vivo que nunca?

Va en camino a ser una pieza de museo eso que pensamos cuando pensamos en rock. Cierta actitud, ciertos lineamientos ideológicos. Rolling Stones ya son una pieza de museo. Ahora las bandas de rock tienen mucho de electrónica. Lo último realmente interesante que salió a nivel masivo en la Argentina, Babasonicos y Miranda, son bandas electrónicas. Lo que está vivo hoy es la electrónica, lo que atraviesa todo, el rock pero también la cumbia. La historia se va escribiendo, y ya el capítulo del rock pasó, ahora la electrónica es el nuevo capítulo.

  • Vengo de un país donde hay más tetas que títulos (Venezuela), algo que me sorprende de tu país es por qué el argentino es tan ávido de lectura, a ti por ejemplo ¿Quién te dio tu primer libro, qué te acercó a la literatura?

Enzo MaqueiraMi familia, sobre todo mi mamá. Ella siempre fue lectora, por mi abuelo que también lo era. En mi casa siempre hubo una biblioteca y recuerdo que al lado estaba el teléfono, así que cada vez que iba a hablar por teléfono veía los títulos de los lomos de los libros. Desde chico me leyeron mucho, o leía junto con mi mamá cuando no podía y luego lo empecé a hacer solo. Me parece que el lector nace de la familia, el placer de la lectura no está en la escuela, está en casa. Mi padre también lee y mi hermana igual. En mi familia siempre se leyó, es algo natural, un placer más que nos damos. Con respecto a Argentina, no tengo otra explicación que la de “Argentina es el mejor país del mundo” (risas). Hablando en serio, siempre fue un país bastante desarrollado, con una nutrida clase media que creció gracias a períodos de bonanza económica; eso hizo que la gente pudiera dedicarse a la lectura en general. En cada crisis económica, pero sobre todo desde la última (que fue el resultado de la entrada del capitalismo salvaje en la Argentina), se pierden necesidades básicas, por lo tanto la lectura va quedando relegada. No le podés pedir a gente que no tiene para comer que se ponga a leer un libro, aunque estaría bueno que sí, y probablemente la lectura ayudaría también. Argentina tiene un desarrollo económico suficiente para generar una buena cantidad de lectores, aunque el desarrollo económico no es la única razón, sin dudas, y posiblemente nuestro ego sea tan grande que nos sentimos obligados a sostenerlo con algunas fanfarronerías.

  • Recientemente nos enteramos que gracias al éxito de la novela Electrónica, estarás en la Feria del libro demostrando el posicionamiento de esta movida en Argentina ¿Sexo, Drogas y Electrónica? Háblanos de ese evento.

Feria del Libro buenos airesDel slogan “Sexo, Drogas y Rock and Roll” solo quedaron el sexo y las drogas (risas), lo que cambió fue la música. Creo que el éxito de la electrónica es porque viene a adaptarse a algo que ya estaba impuesto. El sexo y las drogas ya estaban relacionados con la noche, con la música y con los jóvenes. Pero la música ya no es la misma y tampoco sus códigos. Hay una nueva generación. La electrónica siempre fue marginada, nace como una contracultura, se discutía si el Dj tocaba música o era solo tocar botones, entre otras cosas… y justamente ahí cambia el paradigma, ya no importa si lo hacés bien o no, es la experiencia contra-cultural que puede formar cultura, y si formamos cultura es porque formamos un nuevo pensamiento. No se trata simplemente de quién es músico o quién no, de si es música o no lo es. Es una cultura de la emoción, y la emoción te lleva a reconstruir tu sistema de valores, tus pensamientos. La Feria del Libro es el gran evento cultural de la Argentina, el lugar en el que va la clase media culta, que es de donde sale la mayoría de los periodistas y artistas del país. Es decir, un semillero de futuros constructores de relatos.

Ya es hora de que también nos pongan en la biblioteca

Llevar este evento a la Feria del Libro es legitimar lo que pensamos, lo que creemos, nuestras ganas de intentar cambiar el sistema. No nos pueden seguir ignorando, que los Djs no son músicos, que no existimos, que somos hijos de mamá y papá, no, estamos en todos los estratos sociales, somos millones, estamos en todo el mundo… así que ya es hora de que empiecen a estudiarnos, a preocuparse por nosotros, a entender que los estamos invadiendo. Así como existen miles de películas del Rock, libros y análisis sociológicos, que empiecen a estudiarnos a nosotros. Se les está escapando la tortuga, como diría Maradona. Lo que hace Electrónica es poner en letra de molde una cultura que fue dejada de lado por los iluminados de siempre, y que ya no se puede silenciar. Estamos reclamando nuestro lugar en la historia.

Por: Gabriela Herrera

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