Sónar ofreció lo bueno y no tan bueno del festival

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Barcelona acaba de presenciar el festival Sónar 2014 acogiendo a miles de visitantes de todas partes, que vivieron la experiencia de participar en el mejor evento de música electrónica que se haya producido en la capital catalana; aunque como todo en la vida, tuvo sus pro y sus contras.

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Sónar se lució en su organización, por lo que podemos considerar que fue el aspecto más positivo de este festival, al hacer sentir a sus presentes como en su propia casa en cuanto a comodidad y distribución de los espacios. Por parte de los miembros de cartel, sobresalieron Nils Frahm con su más reciente obra Spaces; Ryan Hemsworth hipnotizó a su público con su soul electrónico y R&B; los nórdicos Robyn y Royksopp pusieron a todos a vibrar con una ráfaga de éxitos que incluían canciones de la cantante y el dúo, al igual que CHIC le aguó los ojos a más de uno con un repertorio que incluía bombazos propios y ajenos, aunque sus proyecciones visuales dejaron mucho que desear.

Plastikman no podía dejar de impactar a los presentes con su artillería tecnológica, presentando su espectáculo Objekt, que incluyó un obelisco de LEDs que mostró el show de luces más impresionante de todo el evento, sin dejar de darle pleitesía al sentido musical que solo Hawtin puede expresar. Daniel Lopatin también se lució con un espectáculo audiovisual que rindió tributo a la abstracción; y para cerrar el bloque de lo más sorprendente, no se puede echar a un lado el trabajo de James Murphy y los hermanos Dewaele, quienes dieron una demostración de virtuosismo en el manejo del vinilo.

Chris & Cosey encabezan la lista de peor a regular, al no convencer a ni a sus familiares presentes con su sonido industrial involucionado de los 80; mientras que Massive Attack abrió muchas expectativas que no terminaron de cumplir, promoviendo un “show renovado” que no llegó ni a reciclado de sus eventos anteriores, aunque no se puede negar que sus temas Inertia Creeps y Teardrop alteraron las coronarias de quienes se consideran con un corazón sensible. Por otra parte, Nisennenmondai no dejó de clavar las mismas propuestas que encajan bien en los festivales de música avanzada, pero la ley de lo repetido indica que algún día va a aburrir, y ese momento no se hizo esperar.

Cuando tantas estrellas de excelsa calidad se presentan en un mismo evento, es imposible dejar de peyorar a los más desfavorecidos por bueno que sean; de manera que juzgar con justicia lo que aconteció en el Sónar 2014 es darle un “si” aprobatorio, por dejar complacida a una gran mayoría, que de lo único que se puede quejar es de tener que esperar un año más para que este evento vuelva.

Por: José Alvarado

tebeneitor@gmail.com

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