Prioridad 1: Detener las muertes en los festivales

La «ley para reducir la vulnerabilidad de los estadounidenses al Éxtasis», aprobada en el 2003 por el senador Joe Biden, y rediseñada como la «Ley Anti Proliferación de Drogas Ilícita, es conocida en los pueblos de la música electrónica como la «Ley Rave«.

El excelente reportaje de Anna Codrea-Rado para Thump nos muestra las consecuencias impactantes y el daño que realizó la Ley Rave a los festivales, mecanismo que es fuertemente criticado por la mayoría de los padres que perdieron a sus hijos en festivales. Estos hechos llevan a la reflexión y búsqueda de otros mecanismos legales que permitan la detención de muertes en los festivales.

Grupos sin fines de lucro, como Conscious Crew y Dancesafe, abogan por el cambio de esa arcaica Ley Rave, que no permite dar los servicios adecuados de test de drogas, estaciones de hidratación y ayuda médica gratis a los participantes, lo que afecta directamente a la población joven y debe ser derogada por leyes más conscientes hacia la reducción de daño, porque de esa manera son visibles las responsabilidades de los festivales que, necesariamente, no deben escatimar en gastos en la seguridad de sus fans y algunas veces en las muertes ocasionadas, pues estos se lavan las manos al decir que están siguiendo la Ley Rave.

Por eso y muchas razones más, los padres de las víctimas buscan hacer visible el fenómeno de las drogas en los festivales, porque son el mejor lugar para educar a la población juvenil sobre el uso razonable de fármacos y como fin último, el salvar vidas.

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