Esta pregunta ha rondado los grandes salones de los magistrados durante años, develando una reconstrucción histórica de todos los tabúes que han atribuido los gobiernos a las drogas durante décadas. Se debe tener en cuenta que muchos de los desaciertos en las políticas sobre las drogas, vienen dados por las acciones conservadoras de la Organización de la Naciones Unidas.

La ONU, con sus políticas asfixiantes en pro de preservar el mundo como un museo, se olvida de los cambios recurrentes del patrimonio humano, por ello, se observa cómo la falsa moral se cristaliza en sus instrumentaciones legales ante las drogas, donde todavía se encuentran hasta atisbos del racismo frente a las personas afrodecendientes; también sus lineamientos tradicionales han quedado obsoletos y necesitan una importante revisión.

Porque la ONU, con estas propuestas universales, abrió una caja de pandora donde la política represiva antidrogas hicieron su lecho y desvirtuaron los procesos humanos. De hecho, en muchos burócratas recae la sangre y la desesperación de los seres perdidos en festivales, clubes y fiestas por no tener políticas adecuadas, como la reducción de riesgo.

De esta manera, el Estado ha jugado una parte importante en la decadencia de la seguridad social, y tratan de echarle la culpa a los psiconautas, pero nunca piensan en criminalizar las leyes que, por su carácter asfixiante y condiciones privativas, llevan en algunas ocasiones a las personas a evadir la realidad con una experiencia psicoactiva.

Estas experiencias pueden ser mortale por la clandestinidad y criminalización de algunas drogas en muchos países, lo que reclama una legalización inmediata de los fármacos y mayor conciencia en su uso, porque realmente las antiguas instrumentaciones legales han fracasado frente al efervescente mundo de la drogas.

También se debe acotar que, desde los primeros acercamientos de las instrumentación legales antidroga dadas desde 1961 hasta nuestros días, en la sede de la ONU ha habido muchos cambios y avances científicos en el uso terapéutico y recreativo de las drogas que contradicen esos dogmas arcaicos. Aunque algunos jueces y magistrados defienden la erradicación de las drogas, una nueva generación afianza las contradicciones y se rebela contra la ley porque no está acorde con las exigencias humanas que reclama el siglo 21.

Esta nueva generación que emerge en todo el mundo, dio una respuesta contundente a los discursos burocráticos, “morales” y alienantes en la última convención de la ONU. Varios artistas se reunieron en una instalación llamada Museo de la Política sobre Drogas”, donde expresaron su punto de vista ante el dilema de las políticas antidrogas, con lo cual demostraron que esas políticas son inmorales, injustas, parcializadas y de focalización desleal.

Todo ello a partir de impactantes obras conceptuales, como el mural realizado por Jesse Krimes, quien fue encarcelado por cargos sobre uso de drogas, y en repuesta a ello realizó un collage colorido con recortes de periódico y gel para el cabello, evocando las brutales condiciones de su confinamiento.

Cortesía: jesse.krimes Facebook Official
Cortesía: Jesse Krimes Facebook Official

El “Museo de la Política sobre Drogas” duró tres días en exhibición causando un gran revuelo en el pensamiento de los espectadores. Entre ellos se encuentran las reflexiones de la profesora, Baz Dreisinger, del Colegio de Justicia Criminal de John Jay, que comentó que todo reside en una fobia moral:

Cuando la gente empieza a volverse ansiosa sobre la generación joven y las drogas, eso se esparce por todo el lugar.

Con esta y muchas otras reflexiones interesantes, el “Museo” logró desmentir las fobias de las leyes tradicionales de la ONU que tanto daño han causado a las drogas con propiedades terapéuticas como el MDMA y el cannabis.

Por todas estas razones, es impensable seguir con una política global contra las drogas, ya que las sustancias han estado con la humanidad desde el principio de los tiempos, y las nuevas generaciones las fueron insertando reiteradamente en la sociedad, fuera de los estigmas tradicionales.

cortesía: Tomorrowland. com
Cortesía: Tomorrowland.com

En lo que sí se debe pensar es en que se realicen instrumentaciones legales más afines a su uso adecuado en el siglo 21, que velen por la legalización, responsabilidad y calidad de los fármacos, para evitar la cantidad de muertes que están arrastrando cada día las políticas antidrogas y dar un paso contundente en la mejora de este sistema en declive.

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