Chica se hace pasar por Dj famosa de EDM y consigue presentarse en festivales

Nadja Brenneisen es una periodista que hace dos años engañó al mundo EDM haciéndose pasar por Dj. Sus motivos, según cuenta ella misma en una entrevista, consistían en el desprecio que llegó a  sentir por la vida nocturna, ya que la encontraba repleta de vicios, superficial, chauvinista y motorizada solo por las drogas. No había amor al arte o a la música en nada de aquello.



Cuenta que muchas de las cosas que presenció en algunos eventos la llevaron a preguntarse si los Djs realmente necesitaban de alguna habilidad o talento especial para hacer lo que hacen, ya que le parece que todo gira en torno al espectáculo y no a la música. Y pronto concluyó que la mejor manera de descubrir la respuesta a esa pregunta, sería hacerse pasar por Dj y ver qué pasaba. Y lamentamos decir que… funcionó.

Imagen via: Thump.com
Imagen via: Thump.com

En la opinión de Nadja, todo se reduce al mercadeo y la imagen, las dos claves universales de la comercialización de productos. Pero a esto se debe sumar la simplificación del producto para hacerlo rentable. Y en el caso del EDM, tuvieron que popificarlo (hacerlo más pop) para quitarle lo complejo (es decir, todo lo que la hace especial) enlatarla y poder venderla en supermercados. Y varios de los más conocidos Djs se han prestado para este juego de simplificación y es por ellos por quien ella sintió más desprecio, pues los consideró como personas vanas llenas de ambición por dinero pero vacíos y sin nada que aportar al género.

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Con la ayuda de un amigo, pudo proveerse de la imagen y el mercadeo para venderse como una Dj emergente y comprobó lo fácil que es ganar una posición de importancia y un puesto en la mente de las compañías productoras de eventos sin tener talento, conocimiento, ni experiencia. En su primera presentación hizo una selección de los mejores temas del momento y los puso “mezclando” el final de uno con el principio del otro. La respuesta del público la dejó sin palabras: gritaron, bailaron y se emocionaron sin darse cuenta de que eran los temas más conocidos. Poco después cobraba casi US$3.000 por 2 horas de “mezcla” y hasta consiguió tocar en fiestas y festivales importantes como el Sonnentanz, el Holi Festival of Colours, el Zurich Openair y en el Streetparade Afterparty. Nada mal… para no ser Dj.

Su éxito terminó de convencerla de que hay muy poco de arte en el EDM y mucho de mercadeo de la idea de música como sinónimo de diversión.

Nina Kraviz comentaba hace poco en una charla que dio en Oxford, que notaba un gran hoyo en la educación musical de las nuevas generaciones de Djs. Y Katie Bain, una de las editoras de Beatport, decía que el EDM se ha convertido en una franquicia de gustos pasajeros e intrascendentales.

Pero no es complejo de entender que los eventos masivos que han nacido del fenómeno EDM son la triste expresión de una generación que considera que lo importante ya no es el arte, ni la cultura ni la música sino el espectáculo.

Para el nuevo público la música es solo otro bien de consumo masivo, desechable como todos los demás. Y puede que sea cierto, pero ¿no sería la propia industria la culpable de modelar este mal enfoque? Al final, es siempre la industria la que apoya y “mercadea” las producciones y los Djs, por lo tanto no sería nada loco el pensar que en su afán de generar millones en ganancias, hayan concluido que la manera más eficiente de vender –cualquier cosa– es en masa.

Pasado un tiempo y a pesar de haberse hecho de un nombre, una fama y luego de incluso haber lanzado un sencillo, Nadja consiguió graduarse de periodista y como cualquier persona razonable, abandonó su “falso” trabajo como Dj y obtuvo uno en su área de experticia. Pero conservó siempre el remordimiento de haber engañado al público.

Ahora confiesa haber descubierto algunas cosas interesantes sobre la industria del EDM, como que algunos Djs –aunque no todos– realmente son músicos y artistas; y cree que los puestos que hoy ocupan personas sin talento ni aportes al género electrónico, debería ser ocupados por estos verdaderos músicos, que tienen el talento y la capacidad de traer innovación y originalidad a la música. Pero Nadja también concluyó que los Djs son siempre el reflejo de una generación y que es por eso que a veces no son más que lanzadores de pasteles o expertos en pirotecnia. Son los grandes sellos los que hacen millones con sus gigantescos raves, y para poderlos masificar tuvieron que popificar la electrónica quitándole todo lo que la hace especial para poder enlatarla y venderla en los supermercados.

concluyó que los Djs son siempre el reflejo de una generación

Nadja, en conclusión,  cree que no hace falta ningún talento ni conocimiento especial para engañar al mundo del EDM. Solo debes saberte mercadear, aprender a lanzar pasteles y poner cosas que la gente conozca. Y aunque eso siempre funcione bien con las masas, a mi parecer, siempre habrá quien sepa diferenciar lo original de la producción en masa. Y para ellos es la electrónica, para ellos mezclan lo mejores. Los Djs que sí dejarán sus nombres en el libro de la historia de la música.

Les dejamos un video que se hizo sobre el trabajo y ascenso de la famosa «falsa» Dj Nutters.

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