Los esteroides se apoderan de la pista de baile

En la década de los noventa, el manejo de los esteroides en los clubes gay era una tendencia recurrente, debido a las prescripciones oficiales que hacían los médicos de androlona, oxandrolona, y hormonas de crecimiento para regular los dramáticos efectos del cáncer y el VIH en los seres humanos, y a las implicaciones psicológicas de algunos afectados. Karenza Moore, socióloga de la universidad de Lancaster, comenta “En los noventa nadie quería verse flaco, o como si estuviesen perdiendo peso. Ponerse grande era lo que generalmente se buscaba para presentar una imagen saludable y libre de VIH.”

En la actualidad, la tendencia ha regresado con mayor fuerza, debido a todo el juego que gira alrededor del mercado de la onda fitness que ha inmerso al público y a los Djs en un nuevo paradigma. Ya la música realizada por el artista debe estar a la par de su imagen estética, y las últimas generaciones han tomado con gran aceptación esta tendencia. Moore añade: “Ahora, los chicos heterosexuales están saliendo con franelas ajustadas, vestidos para impresionar y parte de ese look reside en ser grande y musculoso” y puntualiza:

Hay una presión enorme en los jóvenes de hoy en día para que se vean bien, y para que se presenten de la mejor manera en las redes sociales.

Dicha presión conduce a las nuevas generaciones a buscar soluciones rápidas para una mayor estética corporal, lo que tiene como consecuencia el uso de esteroides que entran en la clasificación clase C en las leyes de Reino Unido, lo que ha fortalecido un mercado negro, y el diseño de productos de baja pureza por lo clandestino de sus ventas, donde algunos usuarios con poca documentación sobre el tema, pagarán por sustancia altamente cuestionables, que amplían los riesgos del uso humano de esteroides, como: calvicie, testículos encogidos, un desenfrenado efecto androgénico, problemas cardiovasculares, acné, y bipolaridad. “Hay una tendencia actual que sostiene que estás en tu derecho a tenerlo todo, y una tendencia a pensar que se puede obtener todo lo que quieres farmacéuticamente. Se solía decir que el cuerpo era un templo. Ahora más bien es como un tubo de ensayo”.

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