Elitismo en la música electrónica crea xenofobia

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Xenofobia es un miedo irracional u odio a lo que se percibe como extraño, y se está presentando de manera recalcitrante en nuestra escena. Es hora de evitar que esta inquietante tendencia de “escenophobia” prolifere, y que todos podamos aportar en lo más importantes: la música.

Wavefront Music Festival

House Music fue fundado con los valores que abrazaron un pluralismo basado en la paz, el amor, la unidad y el respeto, y es el momento en que las nuevas generaciones de entusiastas de la música electrónica recuerden que debemos seguirlo encarnando. Ocupamos nuestra propia isla única de juguetes inadaptados, donde lo bizarro es bello y lo surrealista se convierte en real. Cualquier persona que se encuentra explorando las extraordinarias ofrendas de nuestro espectro sonoro debe ser recibido con los brazos abiertos, y no con mirada de ojo de pescado.

EDM y la música electrónica siguen proliferando como corriente principal, y parece que aquellos que se creen eruditos del tema se han convertido cada vez más en protectores del mismo, poniendo una mentalidad de “nosotros contra ellos” en la raíz del problema. El esnobismo se ha convertido en la norma y un aire de elitismo muy aceptado, enmascarado por tales términos, ha generado la intención de mantener fuera a los que se consideran indignos de unirse y disfrutar del viaje musical. Es hora de sustituir este paradigma, y comenzar a hacer hincapié en darle apertura a la mente en su lugar.

Es seguro decir que, básicamente, cada persona que ponga un pie por la puerta de un evento dance, ya sea en un club, en una playa, en un loft o en un almacén, está allí para descargar. Para sumergirse completamente en una acústica de ambrosía, con seguridad escondido desde los confines de la sociedad y de las cadenas de las responsabilidades. Es el lugar donde nos vamos a soltar, para conseguir lo extraño y para perdernos.

Caminando en un evento dance no debemos sentirnos como el equivalente social de una escena de la cafetería de la escuela secundaria. Debe ser un mundo cálido y maravilloso, lejos de elitismos y malicia, donde los asistentes pueden volar sus banderas y bailar con delirio, libremente bajo el sol, las estrellas o una bola de discoteca; es esto lo que realmente importa.

Hemos llegado a ser demasiado ávidos para criticar y condenar a nuestros compañeros de movida. La música está sobre el tiempo y el espacio que trasciende, que eleva el espíritu, y expone al oyente a nuevas formas de pensar; es el momento en que las personas que conviven en los eventos hagan lo mismo.

Cuando veamos a alguien nuevo, tomémoslo bajo el ala, dando a conocer al mundo que adoramos, que continuaremos cautivando los corazones y la imaginación de los seres encantados por el aura de ese momento tan nuestro. La antorcha del techno ha sido confiada a nuestras manos, todo depende de nosotros para aferrarse a ella con amor mientras la tenemos, y compartirla con aquellos que se encuentran arrastrados por los sonidos que tocan nuestras almas.

Por: José Alvarado

tebeneitor@gmail.com

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